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Fokker 100: una historia que vuelve a volar Flota
12 julio 2026

Hay aviones que pasan a la historia por haber sido los más grandes, los más rápidos o los más vendidos. Otros permanecen en la memoria por algo mucho más difícil de explicar: tenían personalidad.

El Fokker 100 pertenece a ese segundo grupo.

Su inconfundible silueta, con los motores instalados en la parte posterior del fuselaje, la cola en T, su larga y estilizada cabina y el característico sonido de los Rolls-Royce Tay hicieron de él uno de los reactores regionales más reconocibles de finales del siglo XX. Nunca llegó a alcanzar las cifras de producción de sus competidores estadounidenses o europeos, pero durante años transportó pasajeros para algunas de las aerolíneas más importantes del mundo.

Hoy se habla poco de él. La mayor parte de los focos se dirigen hacia los Airbus, Boeing, Embraer y Bombardier que dominaron el mercado después de su desaparición. Sin embargo, el Fokker 100 continúa siendo una pieza esencial para entender la evolución del transporte aéreo regional y la transición entre los aviones clásicos y los reactores modernos controlados por sistemas digitales.

Esta es la historia de aquel avión real, pero también la de su segunda vida dentro de la simulación aérea y de su trayectoria particular en Anyway Virtual Airlines.

El heredero de una larga tradición neerlandesa

La denominación oficial del Fokker 100 es Fokker F28 Mark 0100. No fue concebido como un avión completamente independiente, sino como una profunda evolución del Fokker F28 Fellowship, el reactor regional con el que el fabricante neerlandés había conseguido una considerable presencia internacional desde finales de los años sesenta.

El desarrollo del nuevo modelo comenzó en noviembre de 1983. Fokker tomó la arquitectura básica del F28, alargó considerablemente su fuselaje, amplió y rediseñó el ala, modernizó sus sistemas y sustituyó los antiguos motores Rolls-Royce Spey por los mucho más eficientes Rolls-Royce Tay. También incorporó una cabina digital que situaba al avión entre los modelos más avanzados de su categoría.

Aunque conservaba parte de la filosofía de su antecesor, el resultado era mucho más que un F28 alargado. El Fokker 100 ofrecía mayor capacidad, mejores prestaciones, menos ruido y una aviónica preparada para operar en el nuevo entorno aéreo que comenzaba a aparecer durante la década de 1980.

El primer prototipo, matriculado PH-MKH, realizó su vuelo inaugural el 30 de noviembre de 1986. La certificación del modelo llegó en noviembre de 1987 y la primera entrega a Swissair se produjo el 29 de febrero de 1988. Aquel avión se convertiría en el aparato de mayor tamaño fabricado por Fokker.

Moderno sin renunciar a su identidad

Una de las grandes virtudes del Fokker 100 era su equilibrio. Disponía de la capacidad de un reactor de medio alcance, pero conservaba muchas de las ventajas operativas de un avión regional.

En las configuraciones habituales podía transportar alrededor de cien pasajeros. Fokker Services describía una capacidad de hasta 109 pasajeros manteniendo una separación de 32 pulgadas entre asientos, aunque la mayoría de las compañías eligieron configuraciones próximas a las cien plazas con una separación más generosa. Algunas configuraciones de máxima densidad podían alcanzar los 122 pasajeros.

La disposición de cinco asientos por fila, normalmente tres a un lado del pasillo y dos al otro, permitía que una parte importante de los pasajeros pudiera viajar junto a una ventana o un pasillo. La cabina destacaba además por su altura interior, su espacio disponible y unos niveles de ruido especialmente reducidos para la época.

Los motores situados detrás del ala alejaban buena parte del ruido de la cabina de pasajeros. Su posición, combinada con el propio apantallamiento acústico del ala, ayudaba también a disminuir el ruido percibido en los alrededores de los aeropuertos. Según la documentación de soporte de Fokker, sus niveles certificados se encontraban ampliamente por debajo de los límites de ruido Stage 3 establecidos por la OACI.

Otra de sus características más prácticas era la posibilidad de incorporar una puerta delantera abatible con una escalera integrada. Esto permitía operar en aeropuertos sin pasarelas de embarque ni grandes infraestructuras de asistencia en tierra, aportando una flexibilidad especialmente valiosa en las rutas regionales.

Una cabina adelantada a su tiempo

El Fokker 100 fue uno de esos aviones que se encontraban a medio camino entre dos generaciones.

Su diseño exterior mantenía la configuración clásica de los reactores regionales de motores traseros, pero la cabina de vuelo había dado un enorme salto tecnológico. Contaba con instrumentación electrónica, sistemas de gestión de vuelo, control automático de potencia y un avanzado sistema de piloto automático y director de vuelo.

La aviónica incluía dos sistemas de gestión de vuelo y un sistema automático de control totalmente integrado. Dependiendo de la configuración instalada, el avión podía realizar aproximaciones y aterrizajes automáticos CAT IIIA, existiendo también capacidad CAT IIIB con guiado durante la carrera de aterrizaje.

Para los pilotos, el Fokker 100 no era simplemente un avión en el que seleccionar una altitud y esperar a que el piloto automático hiciera el resto. Sistemas como el AFCAS, el control automático de potencia y los modos de navegación vertical requerían conocer una lógica propia, diferente a la utilizada por Airbus o Boeing.

Esa personalidad técnica sería precisamente una de las razones por las que el avión terminaría convirtiéndose en un modelo tan atractivo para la simulación aérea avanzada.

El éxito internacional del gran Fokker

El Fokker 100 consiguió algo que pocos aviones neerlandeses habían logrado anteriormente: entrar en grandes flotas internacionales y atraer pedidos de algunas de las compañías más importantes del mundo.

Swissair fue el cliente de lanzamiento, pero pronto llegarían pedidos de KLM, USAir, American Airlines, TAM y numerosos operadores de Europa, América, Asia y Oceanía. American Airlines encargó 75 unidades y USAir otras 40, mientras que KLM llegó a operar un total de 23 Fokker 100 entre aparatos nuevos y adquiridos posteriormente.

Durante algunos años, el avión ocupó una posición muy interesante. Era mayor que los primeros reactores regionales de 50 plazas, pero más pequeño que las versiones tradicionales del Boeing 737. En un mercado donde todavía no existían tantas alternativas próximas a las cien plazas, el Fokker 100 ofrecía una capacidad adecuada para conectar ciudades con una demanda intermedia.

Su éxito permitió desarrollar una versión más corta, el Fokker 70, destinada a transportar alrededor de ochenta pasajeros. También se estudiaron otras variantes, como un hipotético Fokker 130 alargado y versiones de carga o conversión rápida, aunque la desaparición del fabricante impidió que estos proyectos llegaran a consolidarse.

En total se construyeron más de 280 Fokker 100. Las cifras pueden variar ligeramente dependiendo de si se contabilizan prototipos, aviones de producción y células terminadas después de la quiebra, pero el resultado fue una flota suficientemente numerosa como para dejar huella en la aviación mundial.

El final de Fokker, pero no del avión

La desaparición del Fokker 100 no se produjo porque fuera un mal avión.

El fabricante llevaba años soportando enormes costes de desarrollo y dificultades financieras. El lanzamiento simultáneo del Fokker 50 y el Fokker 100 exigió una inversión considerable, mientras que la evolución del dólar, la competencia y la necesidad de aplicar descuentos para conseguir grandes pedidos redujeron la rentabilidad de los programas.

En 1987, los costes de desarrollo ya habían empujado a la compañía hacia una situación crítica que obligó al Gobierno neerlandés a intervenir. Durante los años siguientes, Fokker intentó encontrar socios industriales que garantizaran su continuidad, pero finalmente fue declarada en bancarrota el 15 de marzo de 1996.

La producción terminó definitivamente poco después, aunque algunos de los aparatos que se encontraban en la línea de montaje todavía fueron completados. De esta manera, el Fokker 100 se convirtió en uno de los últimos grandes capítulos de una compañía que había formado parte de la historia de la aviación durante más de siete décadas.

Sin embargo, el cierre del fabricante no significó el final inmediato del modelo. Diferentes divisiones de mantenimiento, ingeniería y soporte sobrevivieron, permitiendo que muchos operadores continuaran utilizándolo durante décadas.

Su resistencia estructural, su fiabilidad y la disponibilidad de programas de mantenimiento llevaron a algunas compañías a planificar operaciones más allá de 2030. El avión desapareció de las grandes flotas europeas y estadounidenses, pero encontró una segunda vida en mercados donde su capacidad, autonomía y robustez seguían teniendo sentido.

30 de agosto de 2009: el Fokker 100 llega a Anyway

La historia del Fokker 100 dentro de Anyway Virtual Airlines comenzó apenas unos meses después del nacimiento de nuestra aerolínea.

El 30 de agosto de 2009 despegó nuestro primer servicio operado con este modelo. El vuelo ANY6490 unió el aeropuerto de París-Charles de Gaulle, LFPG, con Sevilla, LEZL, transportando a 105 pasajeros.

Aquel vuelo fue mucho más que una nueva línea dentro del sistema. Representó la llegada a Anyway de un avión diferente a los grandes modelos comerciales que dominaban la simulación aérea. Elegir el Fokker 100 suponía apostar por un reactor europeo con procedimientos propios, una automatización particular y una forma de volar que obligaba a sus pilotos a comprender realmente el comportamiento de la aeronave.

Desde aquel primer París-Sevilla, el Fokker 100 ha permanecido ligado a la historia de nuestra compañía.

Actualmente, la flota de Anyway está formada por cuatro Fokker 100, que acumulan un total de 342 vuelos. Cada una de esas operaciones forma parte de una historia virtual que ya supera ampliamente la etapa comercial de muchas unidades reales.

Los registros de una aerolínea virtual suelen expresarse mediante cifras: horas, pasajeros, rutas o número de vuelos. Pero detrás de cada uno de esos datos se encuentra un piloto que dedicó una tarde a preparar la aeronave, programar su ruta, estudiar una aproximación y completar el vuelo.

Por eso, los 342 servicios realizados con el Fokker 100 no son solamente una estadística. Son la prueba de que un avión puede continuar volando mucho después de haber desaparecido de los aeropuertos que conocimos.

Digital Aviation y la primera gran vida virtual

Para muchos aficionados, el recuerdo del Fokker 100 no procede de un vuelo como pasajeros ni de haberlo observado desde una terminal. Procede de una cabina bidimensional abierta en Flight Simulator 2004 o Flight Simulator X.

En marzo de 2009, Flight One y Digital Aviation publicaron su simulación del Fokker 70 y Fokker 100 para FS2004 y FSX. El proyecto llevaba aproximadamente cuatro años en desarrollo y había centrado buena parte de sus recursos en reproducir los sistemas, la aviónica y el modelo de vuelo.

Su lanzamiento inicial no disponía de la cabina virtual tridimensional que hoy consideraríamos imprescindible. En su lugar, ofrecía completos paneles 2D para comandante y copiloto. Aquella decisión reflejaba las prioridades de otra época de la simulación: antes que una cabina visualmente espectacular, se buscaba reproducir la lógica real del avión.

El producto incluía diferentes modelos de Fokker 100, versiones con puerta convencional o escalera integrada, el Fokker 70, planificación de combustible, gestión de carga y una profunda simulación de sistemas. Sus desarrolladores afirmaban que el objetivo era reproducir prácticamente todos los sistemas importantes de ambas aeronaves.

Digital Aviation consiguió que una generación de pilotos virtuales aprendiera términos, procedimientos y automatismos que no aparecían en los Airbus y Boeing más habituales. Para muchos, aquel Fokker fue una de las primeras aeronaves verdaderamente complejas de su hangar virtual.

También llegó en un momento especialmente significativo para Anyway. La publicación del producto y el primer vuelo de nuestro Fokker 100 tuvieron lugar durante el mismo año: 2009.

Mientras el avión real comenzaba a abandonar algunas de sus grandes flotas, dentro de nuestros simuladores acababa de comenzar una nueva etapa.

Just Flight vuelve a abrir la puerta de la cabina

Durante años, el Fokker 100 permaneció prácticamente ausente de las nuevas generaciones de simuladores. Cambiaron los motores gráficos, aparecieron cabinas tridimensionales cada vez más detalladas y Microsoft Flight Simulator transformó por completo la representación del mundo, pero seguía faltando una recreación moderna y profunda de este avión.

Ese vacío terminó el 25 de junio de 2026, cuando Just Flight publicó sus nuevos F70 Professional y F100 Professional para Microsoft Flight Simulator 2020 y Microsoft Flight Simulator 2024.

El proyecto fue desarrollado durante aproximadamente cinco años, empleando documentación técnica, experiencia directa con varios aviones reales y la colaboración de pilotos e ingenieros familiarizados con los Fokker 70 y 100.

Just Flight ha reproducido mediante código propio los sistemas eléctricos, hidráulicos, de combustible y presurización. También ha desarrollado la lógica del AFCAS, el sistema automático de potencia, los ordenadores de gestión de vuelo, los sistemas inerciales, el EFIS y las unidades multifunción características del avión.

El sonido tridimensional fue grabado a partir de aeronaves reales y el producto incluye cabina, exterior y compartimento de pasajeros modelados de forma nativa. La versión del Fokker 100 incorpora además cuatro configuraciones distintas, con diferentes combinaciones de puertas, distribución de cabina y comportamiento de vuelo.

No se trata simplemente de recuperar una silueta clásica para colocarla dentro de un simulador moderno. Just Flight ha devuelto a los pilotos virtuales la posibilidad de estudiar su filosofía de operación: comprender el FMA, gestionar correctamente el empuje, anticipar el comportamiento del modo Profile y trabajar con una automatización que sigue teniendo una identidad completamente diferente.

Desde Anyway queremos reconocer el trabajo de Just Flight por haber rescatado un avión que llevaba demasiado tiempo esperando su regreso. Del mismo modo, queremos recordar a Digital Aviation, porque mucho antes de que existieran las texturas de alta resolución, la iluminación dinámica o los sonidos tridimensionales, su Fokker ya había conseguido reproducir la complejidad de esta aeronave para toda una generación de aficionados.

Uno abrió el camino. El otro acaba de volver a iluminarlo.

Un avión que se negó a desaparecer

La historia del Fokker 100 es también la historia de una oportunidad interrumpida.

Fue un avión moderno, eficiente y apreciado por pasajeros, pilotos y compañías. Consiguió algunos de los mayores pedidos recibidos por un fabricante neerlandés y demostró que existía un mercado para los reactores próximos a las cien plazas.

Pero llegó en un momento difícil. El coste de desarrollar una nueva generación de aeronaves, las debilidades financieras de Fokker y la aparición de competidores respaldados por grupos industriales mucho mayores terminaron cerrando una historia que quizá merecía haber continuado.

Aun así, el Fokker 100 sobrevivió.

Sobrevivió en las compañías que continuaron operándolo. Sobrevivió en los talleres que mantuvieron sus sistemas y estructuras. Sobrevivió en las fotografías, en los museos y en el recuerdo de quienes viajaron o trabajaron en él.

También sobrevivió en la simulación.

Primero lo hizo mediante los paneles de Digital Aviation en FS2004 y FSX. Después, durante más de una década, permaneció en la memoria de quienes seguían esperando una versión digna para los nuevos simuladores. Finalmente, Just Flight lo ha devuelto a nuestras pantallas con una recreación concebida para estudiar el avión y no solamente para contemplarlo.

Y, desde el 30 de agosto de 2009, también ha sobrevivido dentro de Anyway Virtual Airlines.

Cuatro aeronaves, 342 vuelos y cientos de pasajeros virtuales después, el Fokker 100 continúa formando parte de nuestra flota. Ya no es únicamente un avión heredado del pasado. Es un vínculo entre distintas generaciones de simuladores, pilotos y aficionados a la aviación.

Puede que actualmente se hable poco de él.

Nosotros seguiremos haciéndolo volar.

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