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Publicado por ANY101 el 7 febrero 2024

Desde los primeros días de la simulación aérea hemos buscado replicar la experiencia de volar con la mayor fidelidad posible en busca del As Real As It Gets. Con el avance de la tecnología, tres enfoques visuales se destacan en la actualidad: la realidad virtual (VR), el uso de monitores con TrackIR, y Eye Tracker. En este artículo, exploraremos las diferencias y similitudes entre estas tecnologías utilizando Microsoft Flight Simulator 2020 como referencia y después de haber estado experimentando con ellas durante un tiempo.

Realidad Virtual

La realidad virtual ha revolucionado la simulación de vuelo al sumergirnos a los pilotos virtuales en un entorno tridimensional. Cuando nos ponemos unas gafas de realidad virtual o visor de VR, como el Oculus Rift o las nuevas Meta Quest 3, nos encontramos literalmente dentro de la cabina del avión. Esto proporciona una experiencia inigualable de inmersión, ya que cada movimiento de la cabeza se transmite directamente en el juego.

La sensación de profundidad y la capacidad de mirar alrededor de la cabina con solo mover la cabeza brindan una conexión más profunda con la aeronave y el entorno circundante. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar incomodidades físicas, como la fatiga ocular por el calor generado por el uso prolongado del visor, ya que los ojos permanecen dentro del visor con una menor ventilación ambiental que sumado al calor generado por el dispositivo puede llegar afectar a la hidratación de los ojos. En los primeros días de uso incluso puede generar desorientación o mareos.

La realidad virtual requiere de hardware más avanzado para garantizar un rendimiento suave, fluido y de alta calidad que realmente mejoren la experiencia de vuelo. Para ello, se requiere de mayores recursos de computación, principalmente CPU (microprocesador) y GPU (tarjeta gráfica) así como visores de VR de última generación, siendo necesario afrontar un alto desembolso económico para que la experiencia sea lo más gratificante posible.

Lo mejor:

  • Inmersión tanto en percepción de espacio como en iluminación, percibiendo mejor la distancia de la cabina e instrumentos, así como permitiendo vuelos nocturnos más naturales sin contaminación lumínica al no incidir en la visión directa la luz ambiental periférica del entorno.
  • No necesitas un gran monitor ni disposición de varios monitores, ya que estos pasan a ser tus VR, por lo que puede suponer un ahorro.

Lo peor:

  • La calidad de imagen del visor es muy inferior en comparación a un monitor standard. Las tipografías más pequeñas de los instrumentos son más difíciles de leer, por lo que la experiencia es mejor en vuelos VFR que en vuelos IFR donde se requiere leer letras y números.
  • Fluidez de movimiento, la configuración gráfica en VR debe ser inferior a la habitual utilizada con un monitor debido a la gran demanda de recursos que requiere el VR, no esperes tener la misma configuración gráfica o los mismos FPS que en un monitor, aun teniendo hardware de última generación, es necesario sacrificar y elegir el mejor equilibrio entre fluidez y calidad visual.
  • Comodidad, se siente el peso del dispositivo que, aunque es ligero, no está repartido por toda la cabeza. Genera calor que puede ser algo más molesto en verano. Si usas gafas graduadas, dependiendo del dispositivo, puede llegar a molestar. Es necesario conectarlo por cable USB al ordenador debido a la alta carga de energía y transferencia de datos que requiere para poder realizar un vuelo de larga duración. Se dificulta el uso con auriculares de diadema, pues se solapan con la carcasa de las VR.
  • Pérdida de visión real exterior, lo que provoca que necesites mayor sentido del tacto para el uso de mandos externos (HOTAS) y no poder ver el teclado, documentación en papel o dispositivos externos, así como tampoco otras ventanas o aplicaciones de Windows (IVAO Altitude, cartas de navegación, etc.), necesitando tener todo disponible dentro del propio interfaz del simulador. No es fácil encontrar aplicaciones gratuitas que permitan ver documentos PDF externos en VR, y la calidad de lectura del mismo es muy inferior a verlo en un monitor.
  • No todos los aviones son compatibles con VR, en algunos no se puede interactuar con los instrumentos, por lo que al final tienes que seguir usando el ratón, por otra parte, en los aviones que si son compatibles hay ciertos instrumentos como los selectores rotativos que la experiencia es mejorable, principalmente cuando necesitas rotar muchos números como en el altímetro del piloto automático, radios, altitud de decisión, etc.
  • Requiere de hardware avanzado y mayor desembolso económico, los visores de VR suelen tener un alto coste y necesitan hardware de última generación para que la experiencia sea agradable.

Monitores y TrackIR

Por otro lado, la combinación de monitores tradicionales con TrackIR ofrece una experiencia más convencional, pero no menos inmersiva. TrackIR utiliza sensores infrarrojos para seguir los movimientos de nuestra cabeza, permitiendo que la vista en el juego se ajuste en consecuencia. Esto significa que podemos mirar alrededor de la cabina y seguir la acción sin necesidad de un visor de realidad virtual.

Aunque no proporciona la misma sensación de estar físicamente dentro del avión, la combinación de monitores y TrackIR ofrece una alternativa cómoda y accesible. Además, evita algunos de los problemas asociados con la realidad virtual, como la necesidad de hardware más potente y las posibles molestias físicas.

Por otro lado, la configuración con monitores y TrackIR es menos exigente en términos de requisitos de hardware y consumo de recursos, lo que puede ser una consideración importante para aquellos con sistemas más modestos.

Lo mejor:

  • Gran fluidez en movimientos rápidos.
  • Alta respuesta de movimiento, siendo prácticamente instantánea y sin percepción de delay.
  • Dispone de 6 ejes, por lo que se puede mirar a los lados, arriba y abajo, rotar la cabeza, acercarse y alejarse.
  • Compatible con cualquier hardware, aunque no sea de última generación.
  • En relación al Eye Tracker, te permite mantener la posición de la cabeza fija en un punto y poder mirar diferentes instrumentos del monitor sin que se mueva la cámara.
  • Precio de compra más accesible.

Lo peor:

  • Comodidad, requiere de la colocación de un tracker en la cabeza, bien sea en una gorra o con una pinza en los auriculares. Para una respuesta óptima del dispositivo, se requiere de un emisor de leds infrarrojos que necesitan un cable USB para alimentarse de corriente eléctrica.
  • La inmersión depende en gran medida del tamaño del monitor o disposición de los mismos.

Monitores y Eye Tracker

Este sistema es el más actual y sigue los movimientos de los ojos, permitiendo controlar la vista simplemente mirando a donde quieras dirigirte. Esto añade un nivel adicional de realismo y comodidad, ya que la interacción visual se vuelve más intuitiva y natural.

Lo mejor:

  • Comodidad, no requiere de ninguna instalación en nuestro cuerpo, sin cables ni accesorios adicionales.
  • Dispone de 6 ejes, por lo que se puede mirar a los lados, arriba y abajo, rotar la cabeza, acercarse y alejarse.
  • Compatible con cualquier hardware aunque no sea de última generación.

Lo peor:

  • La respuesta de movimiento no es instantánea, se percibe algo de delay en comparación al uso con TrackIR.
  • Requiere de un periodo de adaptación y aprendizaje.
  • Precio algo elevado, no hay gran oferta de mercado.

Conclusión

La elección entre la realidad virtual y monitores con TrackIR o Eye Tracker dependerá de las preferencias individuales y las prioridades de cada uno en relación al hardware del que ya se disponga (monitor, tarjeta gráfica, controles de vuelo) y nuestras preferencias de vuelo. La realidad virtual ofrece una inmersión sin igual, pero a un costo potencialmente más alto y con algunas incomodidades físicas. Por otro lado, la configuración con monitores y TrackIR brinda una experiencia sólida y cómoda, aunque quizás no tan envolvente.

En última instancia, ambas opciones tienen sus méritos y contribuyen al emocionante mundo de la simulación de vuelo. La elección entre una u otra dependerá de la disposición para comprometerse con la experiencia total de la realidad virtual o buscar un equilibrio entre la inmersión y la comodidad con monitores y TrackIR.

En mi experiencia personal he preferido continuar con TrackIR, ya que la mayoría de mis vuelos son IFR, tengo un gran monitor ultrawide que aumenta la experiencia y sigo sintiendo la necesidad de usar checklist y documentación en papel. Mi experiencia en VR con las Meta Quest 3 no ha cumplido mis expectativas debido a la alta demanda de recursos aún con un Intel i9 13900K y una GeForce RTX 4070 Ti, y a la baja calidad de imagen, pues aunque la resolución del visor sea de alta definición, las texturas y detalles del simulador no se ven igual que en un monitor, y la experiencia es como verlo a una resolución muy inferior aún configurándolo a la máxima resolución permitida. Por otra parte, el visor termina siendo como un monitor más, y el contraste del mismo es inferior a un monitor actual, percibiendo diferencias en como se muestra la iluminación de cielo con nubes y sol, así como las tonalidades de los colores oscuros de noche se sienten inferior y con menor rango dinámico. Nuevamente, en mi experiencia personal, las VR están aún lejos de verse con la misma calidad que un monitor tradicional, aunque tienen un futuro prometedor.

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